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El romero es la planta aromática más estudiada de la cuenca mediterránea y, en cosmética, se presenta en dos formas que no tienen nada en común salvo su origen botánico. Confundirlas lleva a expectativas equivocadas.
Artículo escrito por Elisa Avalle, fundadora de LeLang Skin Care y especialista en dermocosmética. Imagen de portada generada con el apoyo de la inteligencia artificial.
Aceite esencial o extracto: dos ingredientes diferentes
El aceite esencial (Rosmarinus Officinalis Leaf Oil) se obtiene mediante la destilación de las hojas y está compuesto principalmente por moléculas volátiles: cineol, alcanfor y alfa-pineno. Es la forma que aporta el aroma y debe utilizarse en concentraciones muy bajas.
El extracto (Rosmarinus Officinalis Leaf Extract) es algo completamente distinto: contiene ácido rosmarínico, ácido carnósico y carnosol, moléculas no volátiles y altamente antioxidantes. Tan antioxidantes que el extracto de romero se utiliza en la industria como conservante natural para proteger los aceites vegetales del enranciamiento.
Si en la etiqueta lees Rosmarinus Officinalis Leaf Extract al final de la lista de un aceite vegetal, lo más probable es que esté ahí para proteger la fórmula, no para actuar sobre tu piel. Es un uso legítimo y útil, pero diferente al de un activo.
Qué hace el aceite esencial de romero en la piel
Su campo es el cuerpo, no el rostro. El cineol y el alcanfor producen una sensación de calor y estímulo que acompaña el gesto del masaje, y en la tradición herbal el romero se asocia a los tratamientos tonificantes precisamente por eso.
En nuestras fórmulas está presente en el exfoliante corporal y en el aceite de masaje, junto con menta, salvia y geranio. Son productos cuya aplicación tiene una duración y un movimiento, y el componente aromático forma parte del resultado percibido.
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Precauciones: alcanfor y quimiotipos
El romero existe en distintos quimiotipos —variantes de la misma especie con una composición química diferente según el lugar donde crece—. El quimiotipo alcanforado es el más estimulante y también el más delicado de manejar: el alcanfor en dosis altas es neurotóxico, y por eso el aceite esencial de romero no se recomienda durante el embarazo, la lactancia, en niños pequeños ni a personas con antecedentes de epilepsia.
En concentraciones cosméticas el margen de seguridad es amplio, pero la prudencia en esas situaciones sigue siendo la opción correcta. Las reglas generales se encuentran en la guía sobre aceites esenciales.
Preguntas frecuentes sobre el romero
¿El romero hace crecer el cabello?
Es la pregunta más frecuente y merece una respuesta precisa. Existen estudios que han comparado el aceite de romero con el minoxidil en la alopecia androgenética, con resultados alentadores, aunque en muestras limitadas. Sin embargo, un cosmético no puede afirmar efectos terapéuticos sobre la caída del cabello: si ese es el problema, la referencia es el dermatólogo.
¿Puedo usar el aceite esencial puro en el cuero cabelludo?
No. Siempre debe diluirse en un aceite portador y, en cualquier caso, las concentraciones seguras son bajas.
¿Es adecuado para el rostro?
Es mejor no usar el aceite esencial, por su potencial irritante. El extracto sí, y de hecho es un buen antioxidante.
¿Por qué no se recomienda durante el embarazo?
Por su contenido de alcanfor. Es una precaución, no una prohibición absoluta: en los productos cosméticos acabados las concentraciones son mínimas.
¿La infusión de romero tiene el mismo efecto?
No. La infusión extrae principalmente la fracción hidrosoluble, no el aceite esencial, y además en una concentración muy baja.

