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Nuovo regolamento monodose cosmetici e alimentari
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Embalaje LeLang: nuestro camino hacia 2030

Elisa Avalledi Elisa Avalle , fundador de LeLang

2 min de lectura

En enero de 2025, la Unión Europea publicó el Reglamento 2025/40, conocido como PPWR, que establece nuevas normas sobre los envases, con prohibiciones aplicables a partir de 2030. Para una empresa cosmética no es una fecha lejana: significa empezar a rediseñar desde ahora.

Este artículo cuenta dónde estamos, qué hemos cambiado ya y qué nos queda por afrontar. Si, en cambio, buscas el marco normativo completo —artículos, anexos, plazos y prohibiciones sector por sector— lo encontrarás en nuestra guía sobre el Reglamento UE 2025/40.

Lo que ya hemos hecho

Algunas decisiones las tomamos antes de que se convirtieran en una obligación y, en ciertos casos, incluso a contracorriente del mercado.

  • Vidrio como envase principal: totalmente reciclable y químicamente inerte, no libera sustancias en las formulaciones.
  • Cajas de papel sin tratar y sin celofán: hemos renunciado al envoltorio exterior de plástico.
  • Prospecto digital: un código QR en el envase en lugar del folleto impreso.
  • Eliminación de la caja secundaria en algunos productos. Es la decisión más visible y también la más impopular: explicamos los motivos en el artículo sobre el packaging sostenible.
  • Bolsas de papel en lugar de plásticos sintéticos para los envíos.

La lógica que nos guía es sencilla: el envase más sostenible es el que no producimos. Antes de preguntarnos cómo hacer reciclable un componente, nos preguntamos si realmente es necesario.

Lo que estamos afrontando ahora

El punto más difícil tiene que ver con los formatos monodosis. A partir del 1 de enero de 2030, estarán prohibidos los envases de un solo uso para cosméticos destinados al sector de la hostelería, y quienes también trabajan con hoteles y establecimientos deben encontrar alternativas.

Hay tres vías posibles: sobres de papel tratado o bioplásticos, películas barrera más finas y separables, o sistemas de refill con dispensadores recargables y que puedan higienizarse. Estamos evaluando las tres, y ninguna es inmediata.

Por qué en cosmética hace falta más tiempo

Hay una razón técnica por la que nuestro sector no puede cambiar el packaging con la misma rapidez que otros: el envase forma parte de la fórmula.

Un material nuevo debe volver a validarse junto con el producto que contendrá. Se necesitan pruebas de estabilidad durante toda la vida útil, verificación de la compatibilidad entre la fórmula y el envase, validación microbiológica y conformidad con el Reglamento CE 1223/2009 sobre los productos cosméticos. No es burocracia: es lo que garantiza que un producto siga siendo seguro hasta su fecha de caducidad.

Por eso 2030 no es una fecha cómoda. Quien empiece a rediseñar en 2029 corre el riesgo de no disponer del tiempo técnico necesario para completar las validaciones.

Lo que sigue abierto

Hay aspectos sobre los que, honestamente, todavía no tenemos una respuesta definitiva. En los próximos meses se esperan las directrices técnicas nacionales, así como las normas armonizadas sobre el etiquetado ambiental. Algunas interpretaciones de la Comisión solo llegarán sobre la marcha.

Preferimos decirlo antes que prometer una transición ya resuelta. Nuestra idea de belleza sostenible también pasa por aquí: contar los pasos mientras los damos, incluidos los que todavía no se han cerrado.

Qué puedes hacer tú

El gesto más eficaz no tiene que ver con el packaging, sino con el producto: elegir el adecuado desde el principio. Un frasco comprado por impulso y nunca terminado es un residuo completo —envase, fórmula y transporte—, mientras que un producto adecuado para tu piel se utiliza hasta el final.

Por eso insistimos tanto en el asesoramiento: menos productos equivocados significa menos residuos, no solo menos gasto.