La exfoliación es el primer paso fundamental para tener una piel limpia, sana y equilibrada. Sin embargo, no todo el mundo está familiarizado con el uso de exfoliantes que, dependiendo del tipo de piel, pueden influir de forma positiva o negativa.
El ácido mandélico se diferencia de los demás ácidos exfoliantes porque su acción es adecuada para las pieles más delicadas y es fácil de usar. Hace algunos años, la idea de extender un ácido por todo el rostro podía parecer una pesadilla. Hoy, en cambio, conocemos bien los beneficios de los tratamientos con ácido mandélico para el cuidado de la piel.
Son una excelente manera de potenciar tu rutina diaria de skincare, además de una de las formas más eficaces de conseguir una piel más clara, luminosa y suave: el secreto está en elegir el ácido adecuado para satisfacer las necesidades específicas de tu piel y utilizarlo respetando la cantidad y el tiempo de aplicación.
[INDICE:h2]Qué es el ácido mandélico
El ácido mandélico es un alfa hidroxiácido (AHA) derivado de las almendras: de hecho, toma su nombre del término alemán para almendra, Mandel. La diferencia con sus compañeros más conocidos, el ácido glicólico y el ácido láctico, reside en el tamaño de las partículas: las del ácido mandélico son más grandes y, por tanto, la piel las absorbe de forma más lenta, uniforme y gradual.
Por este motivo, es poco probable que el ácido mandélico cause irritaciones incluso en personas con la piel especialmente sensible y reactiva. El mandélico también sigue siendo el ácido más indicado para los fototipos más oscuros, porque no suele empeorar las discromías sino que, por el contrario, ayuda a atenuar la aparición de manchas causadas por el acné o la exposición solar.
A pesar de que el tamaño de sus partículas es mayor, el ácido mandélico tiene una particularidad: al ser soluble en aceite, presenta una buena afinidad con el sebo, mientras que el ácido glicólico y el láctico, solubles en agua, actúan principalmente en las capas más superficiales.
La exfoliación es un proceso fundamental que mejora la circulación subcutánea y estimula la piel para que se regenere, ralentizando así la aparición de arrugas y signos del envejecimiento, además de distintos tipos de imperfecciones.

Los beneficios de los tratamientos con ácido mandélico para la piel
El ácido mandélico presenta propiedades antibacterianas que se combinan con su capacidad exfoliante, activando la renovación celular capaz de combatir imperfecciones como el acné, la piel apagada, la textura irregular, la hiperpigmentación, las líneas finas y las arrugas.
Actúa favoreciendo la producción natural de colágeno y, después de unas tres semanas de uso constante y adecuado, sus efectos ya pueden empezar a notarse: una piel más lisa, luminosa y uniforme.
En la práctica, su acción consiste en reducir las bacterias que contribuyen al acné y el sebo que obstruye los poros, así como las células muertas de la superficie de la piel, dejando la piel limpia y preparada para recibir nutrientes.
El mandélico es solo uno de los peelings disponibles, pero se encuentra entre los más seguros, ya que no es fotosensibilizante y resulta mucho menos irritante que los demás AHA. Esto no significa que la protección solar deje de ser indispensable durante todo el tratamiento.
Hoy es posible aplicar el peeling por cuenta propia y cualquiera puede hacerlo, pero es importante respetar tanto los tiempos como las dosis indicadas por el producto. También puedes pedir consejo a un profesional: consulta a tu farmacia de confianza o a un dermatólogo, que sabrán orientarte sobre el producto más adecuado para tu piel y sobre cómo aplicarlo.
Cómo se usa el ácido mandélico
El ácido mandélico es uno de los mejores ácidos para quienes se inician en el mundo de los AHA, porque es adecuado para distintos tipos de piel y resulta tan delicado como eficaz.
Se recomienda realizar los tratamientos con ácido mandélico dentro de la rutina de belleza nocturna, antes de aplicar una crema hidratante o un sérum. En general, al no ser un producto fotosensibilizante, el ácido mandélico puede utilizarse en cualquier estación; en verano, no obstante, es preferible aplicarlo por la noche.
Su uso depende a menudo del producto que hayas elegido. Las mascarillas y los peelings suelen incorporarse a la rutina de skincare como un extra, dentro de una rutina complementaria cuyo objetivo es potenciar los efectos beneficiosos de los demás productos que se aplican sobre la piel, como los sérums faciales o las cremas hidratantes.
Cómo elegir el producto adecuado con ácido mandélico
Como hemos visto, el ácido mandélico permite realizar un peeling adecuado para las pieles más sensibles y útil para tratar distintos problemas, desde el acné hasta la falta de luminosidad generalizada. Además de la limpieza diaria, el peeling permite limpiar la piel en profundidad y aprovecha la acción de los ácidos para estimular la renovación celular mediante una distribución controlada.
El Mandelic Enzymatic Soft Peel de LeLang es un exfoliante delicado pensado para todo tipo de piel, incluso las más sensibles. El gel se aplica fácilmente sobre el rostro y se deja actuar durante unos 10 minutos; después, se aclara con agua. En su fórmula, la acción del ácido mandélico se ve potenciada por la papaína, una enzima derivada de la papaya, y por la bromelina, otra enzima con acción proteolítica y antiedematosa, ideal para mejorar la microcirculación subcutánea.
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Estas dos enzimas se añaden por su acción exfoliante en la capa más superficial de la piel, lo que, en cierto modo, permite despejar el camino a las moléculas del ácido mandélico. La sinergia de los ingredientes de este producto es ideal no solo para realizar un peeling delicado por cuenta propia, sino también para proporcionar un efecto protector, calmante y descongestivo, gracias a la incorporación de extracto de manzanilla y jugo de aloe vera ecológico.
Este exfoliante de nueva generación es una solución práctica y adecuada para cualquiera que quiera iniciarse en la exfoliación por primera vez. Si tienes la piel grasa o con tendencia acneica, encontrarás indicaciones más específicas en la rutina dedicada a la piel grasa.
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