Acidi Skincare: guía definitiva sobre BHA, AHA y PHA (exfoliación)
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La exfoliación es un componente fundamental de toda rutina de cuidado de la piel. No solo ayuda a que las células cutáneas se regeneren, sino que limpia y renueva profundamente la piel preparándola para todos los tratamientos, estimula la microcirculación subcutánea y, por lo tanto, ralentiza la aparición de arrugas y signos visibles.
Sin embargo, no siempre se conocen los diferentes efectos de los ácidos exfoliantes y cada vez más a menudo un uso inconsciente puede causar serios problemas en la piel. Existen diferentes tipos de ácidos exfoliantes y cada uno se adapta mejor a un tipo de piel o a una necesidad específica. Y estamos aquí para descubrir en detalle las características de cada ácido y a qué piel o necesidad corresponden mejor. Descubrámoslo juntos.
Qué son los ácidos exfoliantes en el cuidado de la piel
Los ácidos exfoliantes AHA, BHA y PHA son ingredientes capaces de eliminar las células muertas en la superficie cutánea promoviendo la renovación celular. A través de su acción química y no física, los ácidos exfoliantes rompen los enlaces entre las células córneas y estimulan así el recambio celular. Algunos de ellos penetran más profundamente, mientras que otros tienen una acción superficial que realza el tono iluminando la piel, alisan la superficie y purifican la piel del rostro, con un efecto anti-edad, minimizando arrugas y signos y renovando los tejidos.
Exfoliación química vs exfoliación mecánica
A menudo se tiende a confundir cuando se habla de exfoliación y muchos piensan en los exfoliantes clásicos, aquellos que contienen microgránulos que raspan las células muertas. Este tipo de escoriación se llama escoriación mecánica y funciona precisamente gracias a la fricción. A menudo más indicada para el cuerpo que para el rostro, la exfoliación mecánica es una ayuda concreta para mejorar la densidad y elasticidad cutánea, pero también como tratamiento relajante para el cuerpo que estimula la circulación gracias a los masajes circulares. Es el caso de nuestro producto Relax Body Scrub a base de cristales de sal y manteca de karité nutritiva, ideal para el cuerpo.
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Un exfoliante mecánico también se puede obtener con una esponja abrasiva clásica que alisa la piel, a menudo disponible también para el rostro, pero que, si se usa con poca delicadeza, puede llegar a eliminar más de lo necesario irritando y comprometiendo las pieles sensibles.
La exfoliación química, en cambio, trabaja de manera mucho más inteligente y controlada. Nada de frotamientos, nada de abrasiones.
Los ácidos AHA, BHA y PHA disuelven los enlaces que mantienen unidas las células muertas permitiendo que se desprendan de forma natural. El resultado es una piel renovada de manera uniforme, sin microlesiones y sobre todo más predecible porque puedes modular la fuerza eligiendo concentración, tipo de ácido y frecuencia de uso.
La exfoliación química conlleva varias ventajas:
- Es uniforme porque actúa en toda la superficie de manera homogénea sin depender de la presión de los dedos, etc.
- Puedes controlar la exfoliación eligiendo el ácido más adecuado para tu tipo de piel
- Es compatible también con pieles sensibles: muchas fórmulas, sobre todo PHA o AHA, o enzimáticas, resultan menos agresivas que los exfoliantes tradicionales. Piensa, por ejemplo, en el Ácido Mandélico, un alfa hidroxiácido adecuado para pieles más sensibles.
Por qué los ácidos son importantes en la rutina facial
Los ácidos no representan un “extra” para quien quiere una piel perfecta: son verdaderos aliados para apoyar los procesos naturales de la epidermis. Estimulan el recambio celular, es decir, la capacidad de la piel para renovarse espontáneamente. Con la edad, pero también por estrés, contaminación, sol y estilos de vida intensos, este proceso natural tiende a ralentizarse y la piel aparece más apagada, irregular y marcada.
Una buena exfoliación regular permite:
- mejorar la luminosidad natural,
- hacer que la textura sea más fina y uniforme,
- atenuar manchas leves y discromías,
- reducir pequeñas arrugas superficiales,
- dejar la piel mucho más receptiva a los tratamientos posteriores.
Y este punto es fundamental: cuando eliminas la capa de células muertas, todo lo que aplicas después penetra mejor. Retinoides, vitaminas, péptidos, hidratantes: cada activo funciona más y trabaja mejor en una piel bien renovada.
AHA o Alfa hidroxiácidos: qué son y para qué sirven
Los AHA son ácidos hidrosolubles a menudo llamados también ácidos de la fruta por su origen natural. Actúan mediante vía enzimática en la superficie de la piel trabajando sobre la uniformidad, el recambio celular y la luminosidad cutánea. Ideales para quienes tienen una piel apagada, áspera o poco radiante. Uno de los ácidos AHA más conocidos es sin duda el Ácido Glicólico que, con su molécula muy pequeña, penetra fácilmente en la piel y alisa visiblemente la textura, aclara las manchas superficiales y aporta luminosidad inmediata. Le siguen también el Ácido Láctico, más delicado, hidratante y mejor tolerado, perfecto para pieles deshidratadas o secas, pero también el Ácido Mandélico que presenta una molécula más grande que penetra lentamente.
El Ácido Mandélico es compatible con pieles mixtas pero también sensibles, ideal para imperfecciones leves y para evitar irritaciones. Mandelic Enzimatic Soft Peel es el peeling ideal a base de Ácido Mandélico para usar una vez a la semana para renovar los tejidos y mejorar el aspecto de la piel.
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Con la acción de bromelina y papaína, este ácido permite eliminar las células muertas superficiales sin irritar ni enrojecer la piel. Enriquecido con Extracto de manzanilla y Aloe Vera para un tratamiento más delicado pero funcional.
Los alfa hidroxiácidos están indicados para obtener una piel luminosa, un tono más uniforme, atenuar las manchas superficiales y tener una piel más lisa. Pueden ser utilizados tranquilamente por quienes tienen la piel seca, apagada, dañada por el sol o con líneas finas. La clave, como siempre, es la gradualidad: pequeños pasos, grandes resultados.
BHA o beta hidroxiácidos: qué son y para qué sirven
Los BHA son ácidos liposolubles, es decir, capaces de disolver sebo e impurezas dentro de los poros. El más conocido y prácticamente el único usado en cosmética es el Ácido Salicílico.
Los BHA son los mejores amigos de quienes tienen:
- piel grasa o mixta,
- poros dilatados y puntos negros,
- tendencia acneica.
El salicílico, de hecho, penetra en los poros, libera los tapones de sebo, reduce el aspecto de los comedones y controla el brillo. Una verdadera bendición para quienes buscan una exfoliación profunda, interna y dirigida. Los BHA son perfectos por su acción seborreguladora pero también por sus poderes antiinflamatorios, ideales para granos rojos o inflamados, y calmantes. A veces el Ácido Salicílico puede ser demasiado intenso para pieles muy secas y reactivas, pero dentro de las formulaciones se modula para que sea eficaz pero no invasivo. Además, el Ácido Salicílico se utiliza a menudo en productos limpiadores, como por ejemplo nuestro producto estrella para el tratamiento del acné, Cleansing Active Mousse, a base de Ácido Salicílico, Bardana, Betaína y Aceite de Árbol de Té, pero también en productos leave-in, es decir, aquellos que no necesitan ser retirados.
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Acnerebal Serum es un suero a base de Zincidona y Niacinamida enriquecido con un porcentaje de Ácido Salicílico que previene la aparición de granos, brotes o irritaciones.
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PHA: la nueva generación de ácidos delicados
Los PHA (ej. gluconolactona, ácido lactobiónico) son la “next gen” para quienes buscan eficacia y delicadeza. Diversos estudios muestran que los PHA ofrecen una exfoliación superficial con una acción hidratante y protectora sobre la barrera. Además, tienen propiedades antioxidantes que ayudan a la piel a protegerse de agresiones externas, mejorando al mismo tiempo la elasticidad e hidratación. Los PHA son perfectos para quienes tienen una piel que se enrojece fácilmente y para todos aquellos que no se sienten bien con los AHA debido a la sensación de ardor. En la práctica, los PHA ofrecen una exfoliación gradual, casi “educada” que responde a la piel misma y que mejora la textura sin poner en riesgo la barrera cutánea.
Entonces:
- aumentan la luminosidad con delicadeza,
- ayudan a alisar las líneas finas,
- refuerzan la barrera,
- pueden convivir con otros activos en la rutina, con la progresión adecuada.
En resumen, los PHA son la exfoliación “inteligente” para quienes quieren muchos beneficios con pocos riesgos.
Cómo elegir entre AHA, BHA y PHA según el tipo de piel
El cuidado de la piel no es una ciencia exacta y entender qué ácido elegir nunca es un ejercicio abstracto: la piel comunica, envía señales, te hace entender qué necesita y qué es demasiado. De aquí nace un enfoque más consciente, personalizado y mucho más eficaz.
La piel que “tira”, que se marca fácilmente, que tiende a volverse opaca y áspera necesita una exfoliación que no la reseque aún más. Aquí entran en juego los PHA y AHA delicados, como el ácido láctico o mandélico. Estos ácidos trabajan en la superficie, eliminan las células muertas que hacen que la piel se vea apagada y al mismo tiempo mantienen o incluso mejoran la hidratación cutánea. La palabra clave es gradualidad: 1–2 veces por semana, preferiblemente por la noche, seguidos de cremas ricas en lípidos e ingredientes filmógenos que refuerzan la barrera.
Cuando, en cambio, los poros son más visibles, el brillo aparece puntualmente a media jornada y los puntos negros parecen huéspedes fijos, los BHA se vuelven realmente indispensables. El salicílico entra en el poro, disuelve sebo e impurezas y reduce el riesgo de nuevas imperfecciones. A veces, combinarlo con un AHA ligero puede mejorar la luminosidad general y ayudar a mantener la textura más uniforme. Atención, sin embargo: el riesgo es exagerar y obtener el efecto contrario, es decir, una piel más frágil y reactiva.
En presencia de enrojecimientos fáciles, ardor, dermatitis ocasionales o barrera comprometida, es mejor evitar enfoques agresivos. Los PHA son la opción más segura: exfolian lentamente, ayudan a hidratar y mejoran incluso la función barrera.
En conclusión: cómo incluir los ácidos en la rutina, frecuencia y combinaciones
Introduce los Ácidos como introducirías un nuevo ingrediente en tu dieta: poco a poco, con suavidad, pero con constancia. Entender cuándo y cómo usar los ácidos marca la diferencia entre resultados espléndidos e irritaciones no deseadas. El secreto es equilibrar exfoliación, hidratación y reparación. Si quieres empezar, sigue una regla simple pero eficaz: 1 o máximo 2 veces por semana, con concentraciones moderadas y solo por la noche. En apenas 10 días o dos semanas la piel se habrá acostumbrado y podrás empezar a notar los beneficios en términos de luminosidad y suavidad.