La mimosa es la flor que más que ninguna otra se asocia con las mujeres y ya es el símbolo del Día de la Mujer. En parte porque es una de las primeras flores en florecer a finales del invierno y anuncia la llegada de la primavera: de hecho, se la llama “sol de invierno”.
Además de ser una flor de belleza inconfundible, la mimosa resulta una aliada para el cuidado de la piel, especialmente para las pieles maduras, secas o reactivas.
Son conocidas sus propiedades calmantes y lenitivas, útiles para atenuar las rojeces y la sensación de incomodidad. Veamos de dónde procede este extracto y qué hace realmente en la piel.
[INDICE:h2]Mimosa tenuiflora: el “árbol de la piel”
Conocido también como “árbol de la piel” o Tepezcohuite, el extracto utilizado en cosmética aparece en el INCI con la denominación Mimosa tenuiflora bark extract y se obtiene de la corteza de la planta. Es la misma variedad que las poblaciones mayas utilizaban tradicionalmente sobre las lesiones cutáneas.
Una precisión botánica útil, porque a menudo se confunden las dos plantas: la Mimosa tenuiflora es la empleada en cosmética para el extracto de corteza. La Mimosa pudica es, en cambio, la célebre “sensitiva”, cuyas hojas se pliegan al tocarlas —y de ella procede el nombre del griego mimos, “imitar”, por ese movimiento que parece una reacción animal. Son dos especies distintas del mismo género.
El extracto de Mimosa tenuiflora es rico en flavonoides, taninos, saponinas y oligoelementos. En la ficha del ingrediente encontrarás las fórmulas LeLang que lo contienen.
Las propiedades del extracto de mimosa
La corteza de la Mimosa tenuiflora se utiliza en dermocosmética por su contribución al mantenimiento del ácido hialurónico cutáneo y como coadyuvante de la microcirculación superficial. Su acción ayuda a sostener los tejidos y acompaña la renovación natural de la epidermis sometida a factores oxidativos y ambientales.
La mimosa posee propiedades antioxidantes capaces de contrarrestar la acción de los radicales libres, unos de los principales responsables del envejecimiento prematuro y del tono apagado. Además, sus propiedades lenitivas son útiles para hacer más confortable la piel sensible.
Las saponinas presentes en el extracto contribuyen a modular los procesos inflamatorios y a favorecer el metabolismo celular.
Los flavonoides, además de favorecer la microcirculación, contribuyen a limitar la degradación fisiológica del ácido hialurónico, que se acentúa con la edad. Los taninos, a su vez, ejercen una acción astringente, útil en pieles con poros dilatados e imperfecciones.
En resumen, el extracto de mimosa:
- favorece la microcirculación subcutánea;
- contrarresta los radicales libres;
- contribuye a modular los procesos inflamatorios;
- posee una acción antimicrobiana útil en pieles impuras;
- es altamente lenitivo y proporciona una sensación de frescor y confort.
Como ocurre con todos los activos botánicos: la mimosa es un ingrediente cosmético. Mejora el aspecto y el confort de la piel, pero no cura la psoriasis, las dermatitis, los eccemas ni las úlceras. Para las patologías cutáneas, la referencia sigue siendo el dermatólogo.
¿Para quién es adecuado el extracto de mimosa?
El extracto de mimosa es especialmente adecuado para las pieles maduras que presentan pérdida de firmeza y elasticidad, para las pieles sensibles propensas a las rojeces y para las pieles secas que tienden a presentar grietas y descamación.
Es una opción interesante para las pieles cansadas y apagadas que desean recuperar firmeza y un tono más luminoso. En general, por su suavidad, se adapta a todo tipo de pieles.
Los beneficios del extracto de mimosa en la crema Alba
Por estas razones, los laboratorios LeLang han incorporado extracto de mimosa ecológica a la fórmula de la crema facial Alba, una crema reafirmante y tonificante.
En Alba, el extracto de corteza de mimosa (INCI: Mimosa tenuiflora bark extract) actúa junto a otros dos activos vegetales: un lisado de cultivos de callo de olivo (INCI: Olea europaea callus culture lysate), empleado para ayudar a mantener la firmeza y la densidad de la piel, y el jugo de uva ecológica (INCI: Vitis vinifera juice extract), por su acción antioxidante.
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Gracias al extracto de mimosa, la fórmula se enriquece con propiedades lenitivas, que hacen confortable un tratamiento antiedad incluso en las pieles más reactivas. Completa la fórmula la manteca de karité, por su aporte nutritivo.
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