La clienta llega con una captura de pantalla y una pregunta directa: he leído que los sérums para pestañas han sido prohibidos, ¿es verdad? La respuesta correcta no es sí ni no, y precisamente por eso la conversación casi siempre acaba mal.
El comité científico europeo no ha declarado peligrosos tres análogos de las prostaglandinas: ha dicho que los datos presentados no bastan para declararlos seguros. Es una diferencia sustancial, y en toda la cadena hay una sola figura que puede explicársela en treinta segundos a quien tiene delante. Está detrás del mostrador.
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El hecho, en cuatro líneas
El 2 de febrero de 2026, el Scientific Committee on Consumer Safety adoptó el dictamen final SCCS/1680/25 sobre tres análogos de las prostaglandinas utilizados en productos para pestañas y cejas, publicado el 10 de febrero. Las sustancias evaluadas eran Ethyl Tafluprostamide hasta el 0,018 %, Methylamido-Dihydro-Noralfaprostal hasta el 0,03 % e Isopropyl Cloprostenate hasta el 0,005 %.
En ninguno de los tres casos el comité pudo concluir que el uso cosmético propuesto fuera seguro, por dos razones: la potente actividad farmacológica incluso a concentraciones muy bajas y la falta de datos suficientes sobre la toxicidad reproductiva y del desarrollo, en una categoría de usuarias mayoritariamente en edad fértil.
El dictamen es una evaluación científica del riesgo. Las decisiones normativas corresponden a la Comisión Europea en una fase posterior. El panorama completo, incluido el caso de cosmetovigilancia registrado en Francia, se reconstruye en lo que realmente dice el dictamen europeo sobre las prostaglandinas.
Las tres respuestas equivocadas
En el mostrador circulan tres fórmulas, y las tres crean un problema.
«Sí, los han prohibido.» Es falso, y la clienta lo descubre en cuanto encuentra esos productos todavía a la venta en otros lugares. En ese momento pierde la confianza en todo lo demás del asesoramiento.
«Es un cosmético, quédese tranquila.» Es la simplificación que el dictamen europeo cuestiona explícitamente. Una sustancia puede estar dentro de un cosmético y tener una potente actividad biológica a dosis muy bajas.
«No sabría decirle, mire en internet.» Es la peor de las tres, porque devuelve al canal online lo único que el canal online no puede ofrecer.
La respuesta que funciona está en el punto medio y es más sencilla de lo que parece: no están prohibidos, pero para tres ingredientes específicos la autoridad europea no ha encontrado una concentración que pudiera definir como segura, así que conviene comprobar si el producto los contiene.
Cómo distinguir un acondicionador de un análogo de las prostaglandinas
Es la parte técnica y se resuelve leyendo el INCI. Hay tres nombres que conviene conocer, pero con una dificultad.
- Isopropyl Cloprostenate
- Methylamido-Dihydro-Noralfaprostal, que también aparece como Norbimatoprost
- Ethyl Tafluprostamide, que también aparece como Dechloro Dihydroxy Difluoro Ethylcloprostenolamide, abreviado DDDE
La doble nomenclatura es el punto que puede confundir incluso a quien busca información de buena fe: el nombre de la etiqueta y el nombre con el que se ha evaluado la sustancia pueden no coincidir. Conviene tener la lista a mano, incluso impresa.
En cambio, un producto exclusivamente acondicionador contiene pantenol, péptidos, biotina, aceites vegetales y humectantes. Actúa sobre el tallo del pelo: lo hace más suave, brillante y menos propenso a romperse. El resultado visual existe, pero se debe a que se pierden menos pestañas, no a que se modifique el ciclo de crecimiento.
Por último, atención a la expresión prostaglandin free. Excluye una categoría de ingredientes, pero no demuestra que el producto haga crecer las pestañas. Es el mismo mecanismo de usar «sin» como argumento de venta, y debe tratarse con la misma cautela.
«Que no esté prohibido no significa que sea seguro. Traducir esta frase para quien la está leyendo en una red social es precisamente nuestro trabajo».
Cómo decirlo sin asustar
El riesgo contrario es igualmente real: convertir una información técnica en una alarma y conseguir una clienta asustada que no compre nada ni vuelva. La fórmula que recomendamos consta de tres frases.
- Se reconoce la pregunta. «Es una pregunta válida, se ha hablado mucho de ello y la noticia se ha difundido de forma confusa».
- Se expone el hecho, sin adjetivos. «No hay ninguna prohibición. En el caso de tres ingredientes específicos, el organismo europeo ha dicho que los datos no bastan para declararlos seguros, sobre todo para quienes están en edad fértil».
- Se pasa al gesto concreto. «Si quiere, miramos juntos el INCI del producto que está usando».
El tercer paso es el que cierra bien la conversación, porque transforma una noticia que genera ansiedad en una comprobación práctica hecha junto a alguien que sabe interpretarla.
Las preguntas que hay que hacer antes de dar cualquier indicación
Cuatro, y son rápidas.
- Embarazo, lactancia o búsqueda de embarazo. Es la primera, porque el señalamiento planteado por el comité se refiere precisamente a la toxicidad reproductiva y del desarrollo.
- Tratamientos oculares en curso, especialmente para el glaucoma. Añadir por iniciativa propia un producto con análogos de las prostaglandinas a un colirio de la misma familia no es una decisión que deba tomarse en el mostrador.
- Lentes de contacto y sensibilidad ocular conocida.
- Efectos ya aparecidos: enrojecimiento persistente, picor, cambios en el color del iris, ojos que parecen más hundidos. Si aparece alguno de ellos, se suspende el uso y se deriva al médico, sin proponer alternativas en la misma conversación.

La nota de Elisa
Nos han preguntado varias veces si lanzaríamos un sérum para pestañas, porque la categoría tiene mucha demanda. La respuesta es no, y no por prudencia comercial: porque sin un activo con ese tipo de actividad el resultado es modesto, y con ese tipo de actividad ya no estamos dentro del ámbito de un cosmético. Prefiero decirlo antes que construir un lanzamiento sobre ello.
Qué implica mantenerlo en el surtido
La pregunta más concreta también es la menos debatida: si un producto de este tipo ya está en los estantes, qué cambia.
En el plano formal, mientras no se modifiquen los anexos del Reglamento (CE) 1223/2009, el producto sigue siendo comercializable. Pero el Reglamento también establece que los efectos adversos graves deben notificarse a la autoridad competente, y la obligación corresponde a la persona responsable y a los distribuidores. Un episodio comunicado en el mostrador no es un simple comentario: es un dato de cosmetovigilancia y debe tratarse como tal.
En lo esencial, hay una cuestión de posicionamiento que toda persona responsable de una farmacia puede plantearse. Si se entra en una farmacia para recibir un consejo profesional, mantener en los estantes una categoría sobre la que el organismo científico europeo se ha pronunciado de ese modo exige, como mínimo, que quien la vende sepa explicarla. No es una invitación a retirarla: es una invitación a no venderla como se vende una máscara de pestañas.
La comprobación mínima que hay que hacer hoy es sencilla: revisar los INCI de los productos para pestañas disponibles y saber cuáles de los tres nombres aparecen, antes de que lo pregunte una clienta.
Qué proponer en su lugar
Si la petición inicial es conseguir una mirada más definida, la alternativa honesta no es otro sérum que prometa lo mismo con ingredientes diferentes.
Es el trabajo en la zona periocular: hidratar la piel más fina del rostro, utilizar activos documentados sobre la microcirculación y el componente edematoso, y protegerse del sol. Y, en cuanto a las pestañas, un producto declarado como acondicionador, con expectativas presentadas como tales. Gestionar bien las expectativas vale más que hacer una promesa que no se puede cumplir.
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Porque esta es una conversación que merece la pena
Una clienta que entra con una captura de pantalla alarmante y sale con información precisa, verificada conjuntamente en la etiqueta del producto que lleva en el bolso, acaba de vivir una experiencia que ninguna plataforma en línea puede replicar.
Por eso insistimos en que la ventaja de la farmacia en el ámbito cosmético nunca ha sido el precio, como escribimos en por qué el descuento medio del 13 % es un problema. Ante una noticia regulatoria mal comunicada, esa ventaja se aprecia mejor que con cualquier promoción.
LeLang es una marca cosmética italiana que nace en las Langhe y distribuye exclusivamente en farmacias. En materia regulatoria, ponemos a disposición de las farmacias asociadas los resúmenes de los dictámenes, las listas de ingredientes que deben conocer y las fórmulas de respuesta para el mostrador. La red de farmacias asociadas puede consultarse en el sitio; las condiciones se encuentran en la página hazte farmacéutico asociado.
Las fuentes de este artículo
01 Scientific Committee on Consumer Safety, dictamen final sobre los análogos de las prostaglandinas Methylamido-Dihydro-Noralfaprostal, Isopropyl Cloprostenate y Dechloro Dihydroxy Difluoro Ethylcloprostenolamide, SCCS/1680/25, adoptado el 2 de febrero de 2026 y publicado el 10 de febrero de 2026
02 SCCS, dictamen preliminar SCCS/1635/21 sobre las prostaglandinas y sus análogos en los productos cosméticos
03 ANSES, Vigil'Anses n.º 27, boletín de cosmetovigilancia, diciembre de 2025
04 Reglamento (CE) n.º 1223/2009 sobre los productos cosméticos, en particular las obligaciones relativas a los efectos no deseados graves
05 Reglamento (UE) n.º 655/2013 sobre los criterios comunes para las alegaciones relativas a los productos cosméticos
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