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Colágeno en los cosméticos: qué funciona de verdad

Elisa Avalledi Elisa Avalle , fundador de LeLang

4 min de lectura

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El colágeno es la proteína más abundante de nuestro organismo y constituye aproximadamente el 75 % del peso seco de la piel. Es responsable de la elasticidad, la firmeza y la resistencia cutánea. Con la edad, su producción disminuye y aparecen arrugas y pérdida de tonicidad.

Sin embargo, alrededor del colágeno en cosmética circula mucha información imprecisa. En este artículo veremos qué hace realmente, qué formas existen y —sobre todo— qué puede y qué no puede hacer una crema que lo contiene.

Qué es el colágeno y por qué es importante

Es una proteína estructural presente en la piel, los tendones y los ligamentos, donde proporciona soporte a los tejidos conectivos. En la dermis forma una red que, junto con la elastina y el ácido hialurónico, aporta estructura y volumen.

Lo producen los fibroblastos, células de la dermis cuya actividad se ralentiza con la edad, la exposición solar sin protección y el estrés oxidativo. El funcionamiento general de esta arquitectura se explica en la guía sobre la barrera cutánea.

La pregunta importante: ¿funciona el colágeno aplicado sobre la piel?

Aquí es necesario ser claros, porque este es el punto en el que el marketing cosmético resulta más ambiguo.

La molécula de colágeno es demasiado grande para atravesar el estrato córneo. Una crema con colágeno no aporta colágeno nuevo a la dermis, ni podría hacerlo: la barrera cutánea existe precisamente para impedir el paso de moléculas de ese tamaño. Quien promete lo contrario está afirmando algo que la fisiología no permite.

Esto no significa que sea inútil. El colágeno aplicado por vía tópica actúa como filmógeno y humectante: forma una película que reduce la pérdida de agua transepidérmica y mejora de inmediato la suavidad y el aspecto de la superficie. Es un efecto real y apreciable, pero superficial y temporal, no estructural.

En cosmética, el camino que realmente funciona es otro: estimular los fibroblastos para que produzcan su propio colágeno. Eso es lo que hacen algunos péptidos, que actúan como señales celulares, la vitamina C, cofactor indispensable de la síntesis de colágeno, y los retinoides.

Las formas que se encuentran en los cosméticos

  • Colágeno hidrolizado: fragmentado en péptidos más pequeños. Tiene una excelente capacidad hidratante y filmógena, pero ni siquiera en esta forma reconstruye el colágeno dérmico.
  • Colágeno marino: rico en aminoácidos y con buena afinidad cutánea. Se aplican las mismas consideraciones sobre la penetración.
  • Péptidos bioactivos: no son colágeno, sino fragmentos que señalizan a los fibroblastos para que lo produzcan. Es la categoría con una base científica más sólida.
  • «Colágeno vegetal»: la definición es incorrecta. El colágeno es una proteína de origen animal y las plantas no lo producen. Bajo este nombre se encuentran complejos de aminoácidos y activos botánicos que estimulan la síntesis endógena, o bien colágeno obtenido mediante biotecnología. En el caso de Liftonin-xpert eco, se trata de un potenciador vegetal que actúa sobre la producción propia de la piel: es una lógica diferente y más sensata que «añadir colágeno».

Qué dicen los estudios

La distinción más útil se refiere a la vía de administración.

Sobre el colágeno por vía oral, la literatura de los últimos años es más alentadora: varios estudios sobre péptidos de colágeno hidrolizado han observado mejoras en la hidratación y la elasticidad cutánea después de varias semanas de consumo. Hay que señalar que muchos están financiados por fabricantes de complementos alimenticios y que la variabilidad metodológica es elevada.

En cuanto al colágeno por vía tópica, las evidencias se refieren sobre todo al efecto hidratante y a la mejora superficial, no a la reconstrucción de la matriz dérmica.

Una regla práctica cuando leas una afirmación sobre el colágeno: pregúntate siempre si el estudio citado se refiere a un complemento oral o a una crema. Son dos cosas distintas, y la confusión entre ambas es el recurso más habitual de la comunicación beauty sobre este ingrediente.

Cómo mantener realmente el colágeno de la piel

  1. Protección solar diaria. Es la medida más eficaz de todas: los rayos UV activan las metaloproteinasas que degradan el colágeno existente. Proteger es más eficaz que intentar reconstruir.
  2. Antioxidantes. La vitamina C y el ácido ferúlico limitan el daño oxidativo en la matriz.
  3. Péptidos. Actúan sobre la comunicación celular y favorecen la síntesis endógena.
  4. Retinoides, cuando se toleran, por su efecto sobre la renovación celular.
  5. Estilo de vida: el tabaco y los picos de glucosa aceleran la degradación del colágeno mediante la glicación.

Para las pieles en las que la disminución del colágeno se acelera por factores hormonales, el enfoque específico se describe en el artículo sobre la piel del rostro durante la menopausia.

Colágeno y tratamientos estéticos

En el ámbito médico-estético existen procedimientos que estimulan la producción de colágeno por medios mecánicos o térmicos —microneedling, láser fraccionado—, así como tratamientos que introducen materiales de relleno. Son tratamientos de competencia médica que requieren la evaluación de un profesional autorizado: un cosmético no los sustituye ni los reproduce.

En resumen

El colágeno sigue siendo fundamental para la calidad de la piel, pero la forma más eficaz de cuidarlo no es aplicarlo: es proteger el que tienes y estimular a los fibroblastos para que produzcan más. Una crema con colágeno hidrata y mejora el aspecto de la superficie, y eso está bien: el problema surge únicamente cuando se le atribuye un poder que no puede tener.

Si quieres ver cómo se traduce esto en una fórmula, lo explicamos en el artículo dedicado a la crema facial Alba.