El aceite esencial de árbol de té se obtiene mediante destilación de las hojas de Melaleuca alternifolia, un árbol australiano. Pertenece a la familia de los aceites esenciales y es el que cuenta con la literatura científica más extensa.
La molécula clave es el terpinen-4-ol, el componente más estudiado del fitocomplejo y en el que se basa la evaluación de la calidad de un aceite de árbol de té. En la piel, contribuye a mantener el equilibrio de la superficie y a atenuar el aspecto enrojecido de las imperfecciones. También se le reconoce una actividad antioxidante que acompaña a la principal.
Se utiliza en fórmulas para pieles grasas y con imperfecciones, donde combina bien con los reguladores del sebo. Siempre debe utilizarse diluido en la fórmula: puro puede resultar irritante, y es uno de los pocos aceites esenciales en los que la diferencia entre el uso correcto y el incorrecto es tan clara.
Es un ingrediente que hace más completa una rutina purificante sin añadir agresividad: actúa sobre la superficie mientras otros activos intervienen en la producción de sebo y en el aspecto de los poros. Es la combinación que permite tratar una piel impura sin empobrecerla.
En nuestro blog encontrarás la guía completa sobre el aceite de árbol de té, con concentraciones y precauciones de uso.