El extracto de avena se obtiene de las semillas de Avena sativa. Pertenece a la familia de los calmantes vegetales y es uno de los pocos ingredientes tradicionales que la investigación dermatológica ha estudiado a fondo, identificando con precisión las moléculas responsables de su efecto.
Son tres grupos, y cada uno cumple una función distinta. Las avenantramidas, polifenoles característicos de este cereal y presentes en muy pocas otras plantas, atenúan la respuesta de la piel a los estímulos irritantes. Los beta-glucanos forman una película que retiene el agua en la superficie. Los almidones aportan la inconfundible sensación aterciopelada de los productos con avena, que no es solo una percepción, sino una reducción real de la fricción.
Está indicada para las pieles secas y reactivas y para la sensación de picor relacionada con la sequedad, sobre todo en el cuerpo, donde la superficie que tratar es amplia y la piel suele recibir menos cuidados que la del rostro. Se utiliza en productos para la ducha y en cremas corporales, todos los días.
En forma de extracto, las avenantramidas están concentradas y son solubles, lo que permite incorporarlas a texturas ligeras y a productos de enjuague, manteniendo un resultado agradable, sin la aspereza que los polvos dispersos dejan en la piel. Por eso un gel de ducha o una crema corporal con avena pueden utilizarse a diario en todo el cuerpo —y un calmante funciona en la medida en que se usa con constancia.