El extracto de malva se obtiene de las flores y las hojas de la Malva sylvestris. Pertenece a la familia de los emolientes vegetales y es una de las plantas más antiguas de la tradición herbal europea, presente en los herbarios desde la antigüedad.
El componente principal son las mucílagos, polisacáridos que, al entrar en contacto con el agua, forman un gel y sobre la piel se extienden en una película que reduce la fricción y la sensación de tirantez. Junto a ellos se encuentran las antocianinas, los pigmentos violetas característicos de la flor, que aportan una acción antioxidante a la protección de la superficie cutánea.
Está indicada para las pieles sensibles y fácilmente irritables, donde el confort importa tanto como el resultado, y en fórmulas pensadas para el uso diario sobre piel reactiva. Actúa dentro del producto en el que está formulada, sin tiempos de aplicación ni límites de frecuencia.
Combina bien con los activos que requieren acompañamiento: la película que forma hace más confortable la presencia en la fórmula de ingredientes más exigentes, y es una de las formas en que un producto para pieles delicadas puede seguir siendo eficaz en lugar de limitarse a no molestar. Actúa en el mismo terreno que la barrera cutánea, que protege del exterior mientras la malva reduce la fricción en la superficie.