L'extracto de semillas de Tephrosia purpurea se obtiene de una leguminosa extendida en la India. Pertenece a la familia de los activos neurocosméticos, el campo que estudia el diálogo entre el sistema nervioso y la piel y que se encuentra entre los más prometedores de la investigación dermocosmética contemporánea.
El descubrimiento del que parte es este: la piel tiene su propio sistema de respuesta al estrés, independiente del sistema central. Bajo una presión prolongada, los queratinocitos producen cortisol localmente, y por eso, en los periodos difíciles, el rostro parece apagado y la barrera se vuelve más frágil. El activo actúa sobre la enzima que genera ese cortisol cutáneo, con un aumento paralelo de las betaendorfinas, los mediadores relacionados con la sensación de bienestar.
Está pensado para las pieles que sufren los periodos de estrés: aspecto cansado, tono desigual, sensación de tirantez. Los primeros cambios se observan después de tres o cuatro semanas de uso constante.
En las fórmulas de LeLang es el corazón de la línea corporal neurocosmética, donde el propio gesto de la aplicación —el masaje, el tiempo dedicado a uno mismo— actúa en la misma dirección que el activo. Es uno de los pocos ingredientes cosméticos nacidos de una hipótesis neurofisiológica, y eso lo hace interesante más allá del resultado inmediato.
En nuestro blog encontrarás un análisis detallado sobre cómo actúa la Tephrosia purpurea en neurocosmética.