La Coenzima Q10, en INCI Ubiquinona, es una molécula liposoluble presente en las membranas de las mitocondrias de todas las células, incluidas las de la piel. Pertenece a la familia de los antioxidantes endógenos: no es un activo extraño, sino algo que el organismo ya produce y de lo que dispone en menor cantidad con el paso de los años.
Desempeña dos funciones. En las mitocondrias participa en la cadena respiratoria, el proceso mediante el cual la célula obtiene energía. Como antioxidante, protege los lípidos de las membranas de la oxidación provocada por los radicales libres, y es uno de los poquísimos compuestos capaces de regenerar la vitamina E oxidada, volviéndola a poner en circulación en lugar de dejar que se agote. Esta capacidad de reactivar otro antioxidante es lo que la hace tan valiosa en una fórmula antiedad.
Está indicada para pieles maduras y para los cutis que han perdido luminosidad, especialmente en personas con un historial de mucha exposición solar. Se utiliza preferentemente por la noche, cuando los procesos de reparación cutánea son más activos. Los cambios se hacen visibles después de unas ocho semanas de uso constante.
Da lo mejor de sí en compañía: junto con la vitamina E, que regenera, y con los antioxidantes hidrosolubles, que actúan en la fase acuosa donde ella no llega. Por eso, en las fórmulas antiedad bien diseñadas nunca aparece sola, sino dentro de un sistema en el que cada antioxidante cubre un área diferente.
En nuestro blog encontrarás más información sobre la Coenzima Q10 y sus efectos sobre la piel.