La bromelina es una enzima proteolítica que se extrae del tallo y del fruto de la piña. Pertenece a la familia de los exfoliantes enzimáticos: la tercera vía dela exfoliación, junto a la mecánica de los exfoliantes y la química de los ácidos, y la más selectiva de las tres.
Las células muertas del estrato córneo permanecen unidas gracias a puentes proteicos llamados desmosomas, y la bromelina actúa como unas tijeras moleculares que cortan exactamente esos enlaces. No hace falta fricción ni reducir el pH de la piel. Y hay una cualidad que ningún otro método posee: la enzima actúa mientras encuentra sustrato y luego se detiene por sí sola. La exfoliación es autolimitada por construcción, por lo que no puede ir más allá de lo necesario.
Es la opción ideal para quienes tienen piel reactiva y no toleran los ácidos ni los exfoliantes: tono apagado, textura áspera, piel que parece no absorber ya nada. Se utiliza una o dos veces por semana, por la noche, respetando el tiempo de aplicación indicado. El cambio en la luminosidad se aprecia ya desde la primera aplicación.
Las enzimas son moléculas delicadas: la temperatura y la conservación influyen en su actividad, y por eso una fórmula enzimática debe protegerse del calor y utilizarse dentro del plazo indicado. Quienes tienen alergia a la piña o al látex pueden reaccionar por reactividad cruzada, por lo que conviene probarla primero en una zona pequeña.
En nuestro blog encontrarás la comparación con las otras vías de exfoliación en los alfa-hidroxiácidos y su uso en dermocosmética.