L'altea es el extracto de la raíz de Althaea officinalis, una planta también conocida como malvavisco. Pertenece a la familia de los emolientes vegetales y su raíz es una de las más ricas en mucílagos que se conocen.
Los mucílagos son polisacáridos que, al entrar en contacto con el agua, se hidratan y forman un gel viscoso; sobre la piel se convierten en una película que reduce la fricción y la sensación de tirantez. Sin embargo, en los limpiadores hacen algo aún más interesante: interactúan con los tensioactivos y moderan su acción desengrasante. Es una de las formas concretas en que una fórmula limpiadora se vuelve realmente suave: no reduciendo su capacidad de limpiar, sino acompañándola.
Se utiliza en fórmulas para pieles secas y reactivas, así como en la limpieza diaria, donde el resultado se mide por lo que la piel no pierde: después del aclarado queda suave en lugar de tirante. Actúa dentro del producto, sin tiempos de aplicación ni frecuencias que respetar.
Es un ingrediente que trabaja en silencio: no produce un efecto espectacular desde el primer uso, pero cambia la calidad de un gesto repetido dos veces al día durante años. Es a esta escala cuando una limpieza respetuosa marca la diferencia en el estado de la barrera cutánea, y la razón por la que vale la pena elegirla con atención.