L'aceite esencial de salvia se obtiene mediante destilación por arrastre de vapor de las hojas de Salvia officinalis. Pertenece a la familia de los aceites esenciales y lleva consigo una de las plantas más arraigadas en la tradición mediterránea, cuyo nombre deriva del latín salvus, es decir, sano.
Los componentes característicos son tuyona, alcanfor y cineol, que aportan la nota herbácea intensa e inconfundible. La planta también es rica en ácido rosmarínico y flavonoides, compuestos con acción antioxidante que, en la tradición de la cosmética vegetal, han determinado su uso en pieles con tendencia al exceso de sebo.
Se utiliza en tratamientos corporales y fórmulas purificantes, donde el componente aromático acompaña el ritual. Al ser un aceite esencial, se utiliza en concentraciones muy bajas, siempre diluido dentro de la fórmula.
Su aroma es uno de los más característicos de la cosmética natural: intenso, verde y nada dulce. En un tratamiento corporal contribuye a construir una identidad olfativa reconocible, que forma parte de lo que hace memorable a un producto.