La papaína es una enzima proteolítica que se extrae del látex del fruto inmaduro de Carica papaya. Pertenece a la familia de los exfoliantes enzimáticos, que renuevan la superficie sin fricción mecánica y sin alterar el pH de la piel.
Actúa sobre los enlaces proteicos que mantienen adheridas las células muertas del estrato córneo, disolviéndolos y permitiendo su desprendimiento natural. En comparación con otras enzimas, actúa en un intervalo de pH más amplio, lo que la hace especialmente estable dentro de las fórmulas, y su acción se detiene cuando se agota el sustrato: la exfoliación no puede ir más allá de lo necesario.
Está indicada para textura irregular y tono apagado, especialmente en quienes no toleran los exfoliantes físicos ni los ácidos. Se utiliza una o dos veces por semana, por la noche, respetando el tiempo de exposición. La piel se ve más luminosa y receptiva desde la primera aplicación.
Funciona bien en combinación con otras enzimas, porque cada una reconoce secuencias proteicas diferentes: juntas abarcan un espectro más amplio de enlaces y distribuyen el trabajo en lugar de concentrarlo. Si tienes alergia al látex o a la papaya, es recomendable probar primero en una zona pequeña.
En nuestro blog encontrarás un artículo detallado sobre cómo exfoliar la piel y qué beneficios esperar.