L'ácido salicílico es un beta hidroxiácido (BHA), un exfoliante químico soluble en aceite. Esta característica lo distingue de otros ácidos: penetra en el poro, se mezcla con el sebo y disuelve su acumulación, mientras que en la superficie favorece el desprendimiento de las células muertas.
Ayuda a prevenir la formación de puntos negros e imperfecciones y a minimizar el aspecto de los poros dilatados, con un efecto astringente. Tiene un marcado poder purificante incluso en bajas concentraciones y está indicado para pieles grasas, mixtas, asfícticas o con imperfecciones recurrentes. Se usa por la noche, empezando dos veces por semana y aumentando según la tolerancia.
Da lo mejor de sí combinado con zincidona y con la niacinamida: el primero reduce la producción de sebo desde el origen, mientras que la segunda actúa sobre el aspecto de los poros y el ácido salicílico libera los que ya están obstruidos. Tres activos que actúan en tres fases diferentes del mismo proceso.
En las formas inflamatorias o noduloquísticas del acné, la referencia sigue siendo el dermatólogo: un cosmético mejora el aspecto de la piel y acompaña el proceso, a menudo en paralelo a un tratamiento médico.
En nuestro blog encontrarás más información sobre para qué sirve el ácido salicílico, en qué concentraciones y con qué frecuencia usarlo.